YZ250F 2019

TEST A FONDO

 

 

Todo hace presagiar que se avecina un buen año para los fieles a Yamaha. La marca ha hecho un gran esfuerzo para mejorar sus modelos y acabar de una vez por todas con las críticas recibidas en los últimos años que afectaban sobre todo a la manejabilidad.

Basándose en los cambios que recibió la 450 el año pasado, y que tan buen resultado dieron, este año le toca a la 250.

En esta ocasión pudimos hacer un test a fondo donde no dejamos ninguna duda en el tintero. No nos cansamos de probar varios ajustes para poder saber realmente de lo que esta 250 podía ser capaz. Os adelantamos que el resultado fue muy positivo y que definitivamente esta YZF sube de nivel.

Las pruebas se realizaron en el Cerro Negro de Talavera de la Reina, El MX Park de Sonseca y MX El Prado de Cuerva.

 

EL ESCANER/LA FICHA TÉCNICA

 

El objetivo primordial de Yamaha para este año era mejorar la potencia del motor en gama media y alta y conseguir una mayor agilidad de la parte ciclo.

Respecto al motor se ha modificado la culata con un nuevo árbol de levas de admisión, puertos de admisión y escape más directos, un nuevo pistón que sube la compresión hasta 13,8 : 1 (antes 13,5:1), nuevas válvulas con muelles más rígidos, nuevo cuerpo de inyección Mikuni de 12 orificios, bujía de doble electrodo, nuevo diseño del escape, un nuevo embrague más grande y resistente, unos componentes de mejor calidad en la caja de cambios y por supuesto, el aclamado arranque eléctrico.

Se puede acceder a la ECU por Wifi a través de la aplicación Yamaha Power Tuner, por lo que, únicamente con tu teléfono inteligente podrás modificar el ajuste de combustible y encendido para ajustarlo a tus preferencias o tipo de pista en muy pocos segundos. Además de eso, esta 250 tiene montado en el manillar un dispositivo con el que puedes elegir entre dos mapas que hayas preseleccionado en dicha aplicación, solo pulsando un botón.

En la parte ciclo el chasis es totalmente nuevo, la rigidez torsional, vertical y horizontal se ha incrementado y la flexión es superior. Además en la zona donde nos sujetamos con las piernas la YZF ha adelgazado para garantizar una mejor sensación en la conducción. A su vez el ancho del asiento ha disminuido y la parte trasera en general se encuentra más baja (la excesiva altura de la parte trasera del anterior modelo fue un problema que afectaba negativamente a la conducción, llegando muchos usuarios a bajar la moto con bieletas más largas o acortando recorrido del amortiguador).

Los radiadores se reubican más ajustados al chasis, al igual que el depósito de combustible, que ahora tiene menos capacidad. La zona del filtro de aire y aletines de radiadores ha mejorado en cuanto a estética y funcionalidad, el acceso al filtro es más fácil que nunca.

La suspensión también ha recibido cambios significativos. En la horquilla se monta un pistón más grande (25 mm) y los muelles pasan de ser 0,46 a 0,47. El amortiguador amplía la capacidad de aceite para una mejor resistencia a la fatiga y monta un nuevo muelle más rigido (pasa de 5,4 a 5,6) que a su vez es más ligero.

 

AL PAREDÓN/LA PRUEBA

 

Después de pasar un año en una YZ250F 2018 tenía muchas ganas de probar el nuevo modelo y analizar las diferencias. He pasado mucho tiempo para configurar mi anterior moto, acercándome a una configuración que me agradara, pero sin conseguir nunca lo que pretendía realmente. El problema principal era una falta de sensación de pisada en la parte delantera, cosa que resta mucha confianza al piloto, y un paso por curva un poco forzado, que requería un tipo de conducción muy preciso para no pelear mucho con la moto. En ese aspecto era una moto efectiva en la conducción, pero lejos de ser divertida y emocionante. Modificando la altura de la parte trasera y subiendo las barras de horquilla conseguí un equilibrio que mejoraba la sensación.

Nada más subir en el nuevo modelo se puede apreciar que es bastante más delgada en la parte delantera. Además la zona donde nos sujetamos con las piernas ha mejorado mucho y ya no salimos a pista con esa sensación de tener que adaptarnos como en el anterior modelo. La pena es que el deposito de combustible sobresale un poco más que el chasis y estoy seguro que si lo hubieran tenido en cuenta y quedara más en línea la sensación de estrechez sería aún mejor, una cosa extraña que se les haya escapado este detalle, no es nada dramático, pero ergonómicamente optimizaría el resultado.

El manillar queda un poco más alto que en el anterior modelo (en teoría las torretas son 5 mm más altas), en mi caso (1,75 cm) me encontré cómodo, pero estaba en los limites de altura deseados. Si tuviera que elegir pondría uno un poco más bajo. Los pilotos de 1,80 para arriba seguro estarán encantados. La curva de la barra es la típica de Yamaha y para mí es perfecta.

En marcha la moto en seguida se siente más ágil y juguetona. Inicialmente tiene una sensación de parte delantera alta que te hace no tomar las curvas como te gustaría y dejar demasiado protagonismo a la parte trasera.

La moto de por sí había ganado en manejabilidad, pero sabia que podía ir mucho mejor, al menos según mis preferencias. Opté por dejar el hundimiento del amortiguador el 102 mm con un juego muerto de 35 mm , con mi peso de 87 kg el muelle era perfecto, pilotos más ligeros deberán bajar a 5,4. Respecto a la horquilla que se sentía un poco dura a medio recorrido, podía deberse a los muelles más duros pero optamos por drenar un poco de aceite (20 cm3 de cada barra) para ganar algo más de suavidad y subimos las barras respecto a la tija superior 10 mm (de seríe viene a 5 mm). Los clicks en extensión se dejaron de stock pero en compresión fui más blando hasta 17 fuera.

Esa configuración para mí fue como de la noche al día. La moto de repente se encontraba equilibrada, plana y cargaba el peso de manera más compensada. Se puede pensar que al bajarla de delante la parte trasera quedaría muy suelta como hubiera pasado en el anterior modelo, pero en este caso, al ser casi 2 cm más baja, la sensación era perfecta y la rueda trasera seguía teniendo una excelente conexión con el suelo, magnificado por el excelente trabajo del amortiguador Kayaba que sigue siendo de lo mejor que hemos probado en una moto de serie.

La parte delantera con la configuración stock ya pisaba mejor que el modelo del año pasado, pero con las modificaciones la sensación todavía era mejor y en curvas, ¡menuda diferencia! Jamás una YZF de nueva generación había tenido estas cualidades, sencillamente entra sola, se mantiene firme y sale con mucha precisión. Con esta YZF puedes hacer lo que antes era impensable. Además al bajar las barras la moto se mantiene mucho más enganchada al suelo al salir de las curvas y la tendencia a levantar la rueda al dar gas y por consiguiente salirse de la trayectoria o abrir la curva desaparece.

El motor sigue siendo de mis preferidos, 41 cv es una cifra seria y la sensación de par es excelente. La sensación es como de que ha perdido algo de bajos o que tiene un desarrollo un poco más largo (exteriormente se mantiene 13/50) pero la capacidad de subir de rpm es impresionante, los medios y altos han mejorado y hace que la conducción sea divertida y emocionante, eso contribuye a que la sensación general de la moto sea ligera mientras la conducimos. Creo que acabaría montando una corona de 51 y lo recomendaría al no ser que seas extremadamente rápido.

Las dos únicas pegas que puedo poner relacionadas con el motor es que sigue siendo muy ruidoso, el escape y la admisión se encargan de esto. La solución rápida son unos tapones en los oídos, pero también puede ser la excusa para montar un akrapovic por ejemplo, que emite un sonido más contenido y para mi gusto, agradable.

La segunda pega es el nuevo cuerpo de aceleración Mikuni. A la hora de la verdad, lo importante lo hace bien, acelerando fuerte al salir de un viraje o al caer de un salto no se le puede poner pega, siempre responde con limpieza y bien pero cuando vas a bajas revoluciones con el gas mantenido noté como una especie de “racaneo” o ajuste impreciso, cosa que con el anterior Keihin no pasaba, esto afectaba incluso al arranque en caliente puesto que requería acelerar un poco a la vez que dabas al botón de arranque, si no, en muchas ocasiones no había manera.

Otra pega relacionada con este elemento es que con la moto recién estrenada, para conseguir regular la tensión del acelerador con casi nada de holgura (para los que nos gusta así) hay que extender la regulación casi al máximo, por lo que con las horas de uso deberemos elegir si nos acostumbramos a pilotar con holgura, improvisamos una solución o cambiamos el cable a pesar de tener más vida útil. No son cosas con demasiada importancia pero todos los detalles van sumando, para bien o para mal.

Los frenos estuvieron a la altura, buen tacto y potencia, aunque no son los mejores que he probado no puedo poner ninguna pega.

El embrague fantástico, la sensación de cable para mí sigue siendo la más noble y de sensación directa, además va tan suave. El cambio de alguna manera lo noté también más preciso y suave que en el anterior modelo.

En general la moto me sorprendió para bien, quitando ese par de cosas que no me dejaban estar feliz del todo, pero que tampoco me harían cambiar de opinión. La YZ250F de 2019 es la mejor Yamaha de nueva generación que he montado hasta la fecha. Con las modificaciones que realizamos conseguimos un equilibrio perfecto (al menos para mi) y pude disfrutar de una moto que tomaba curvas igual de bien que mantenía el tipo en una rápida recta de quinta a fondo, todo eso además con un plus de diversión importante gracias a la dinámica respuesta de su mejorado motor. Las suspensiones más rígidas colaboran a que la moto se sienta ágil pero restan un poco de comodidad respecto al modelo anterior. Con las horas de uso me he ido convenciendo de que el cambio logra su objetivo y es justificable, pese a mi reticencia inicial, precisamente el punto fuerte de estas suspensiones eran lo sensibles y cómodas que se sentían, este año han perdido un poco de eso pero se ha ganado en firmeza y agilidad. Si eres rápido o pesado puede ser un ajuste bueno para ti, pero si eres lento o ligero seguramente cambiar a muelles más blandos sea la mejor opción.

La YZF sube de nivel en todos los aspectos, es mejor y lo hace con una configuración un poco más adaptada a pilotos pro, en definitiva los límites están un poco más lejos y las aptitudes de la parte ciclo brillan como nunca. Me siento preparado para subir de nivel con ella, ¿acaso la vida no es más aburrida si uno no se plantea nuevos retos?

 

Texto: Miguel A. Galán.

Fotografías: Maria Serrano